Siempre estaremos juntos

— ¿Recuerdas  el día en que nos conocimos?

— Cómo olvidarlo — dijo ella mientras se recogía el cabello, dejando visible su oreja. Y esbozando una sonrisa añadió — llegaste cruzando la calle, ese día llovía muy fuerte, yo esperaba que dejase de llover, pero hay cosas que por más que lo desees nunca se hacen realidad. 

— Te vi desde el otro lado de la calle — exclamó y dando un suspiro elevó su mirada hacia el cielo estrellado, las contempló tan distantes, tan eternas que al voltear y ver el rostro de aquella mujer, no pudo evitar ver el reflejo de aquellas estrellas en sus hermosos ojos, luego continuó — solo te vi, y cruce la calle, realmente no tenía necesidad, pero tenía algo que tu no. 

—! Un paraguas ! — exclamó ella sonriendo. Su sonrisa perfecta, su carcajada sutil que hacía que todo fuese más ligero, más alegré. 

— Sí, fue por eso que hablamos y después caminamos juntos, nunca creí que seríamos eternos.

— Lo somos — dijo ella mientras con su mano le acariciaba la barbilla. 

— ¿Por cuanto tiempo? — le preguntó y el cielo pareció oscurecer. 

— Por el tiempo que desees.

Aquella pareja se miró fijamente, ignorando las pequeñas gotas de lluvia que comenzaban a caer, lentamente se acercaron más, hasta rozar sus labios lo suficiente  como para sentir aquellas mariposas en el estómago. 

— No quiero que me abandones. — le dijo el, mientras miraba sus delicadas manos. 

— ¿Porqué habría de hacerlo? Ninguna de las dos lo hará. — exclamó ella, mientras se llevaba ambas manos a su vientre. El entendido todo. 

— ¿Entonces es cierto? — preguntó el y una sonrisa se iba dibujando en su rostro. Ella se sonrojo y exclamó lo que tanto esperaban. 

El cielo parecía más despejado en ese momento, las estrellas brillaban más. 

— Siempre estaremos juntos. — exclamó ella y levantándose camino descalza sobre la maleza. Su vestido blanco se agitaba contra el viento, su cabello dorado poseía un brillo especial a la luz de la luna y sus ojos relucían más que las perlas más finas. 

El la observó por unos instantes, la miró de pie en el horizonte, ella contemplaba la inmensidad del cielo y el detrás veía dos estrellas caer. 

— Pidamos un deseo. — dijo él, que levantándose la tomó de las manos. Ella volteó y besando suavemente se apartó un poco, luego añadió con voz  melancólica. 

— ¿Crees que se cumpliría? 

— Lo creo. — dijo él, aunque notaba la fortuita tristeza en su amada, creyó no necesario tocar el tema, a nadie le gusta pasar de la alegría a la tristeza. 

Ella dio unos pasos más adelante, él la intentó sujetar, pero sus manos resbalaron. Todo parecía difuminarse. Entonces el cielo estrellado se convirtió en una superficie blanca, el pasto verde en un suelo gris, la suave brisa en un ventilador y se vio rodeado por paredes sin color. 

Una puerta se abrió, el no podía ver a la persona que ingresaba a la habitación, parecía inmóvil. 

— Señor, es hora de su medicamento. — exclamó una mujer que se hacía visible entre las lágrimas que brotaban de los ojos del paciente. — ¿Ha vuelto a soñar con ella? — dijo la enfermera, mientras le acariciaba el cabello. 

— …¿ Dónde están? — preguntó. 

La enfermera colocó los medicamentos en una mesa junto a la cama, respiró profundo, luego mirando hacia una ventana exclamó. 

— Señor, no están, nunca lo estuvieron. 

El se sacudió, casi forzando las correas que lo sujetaban. 

—! Yo se que las vi ! … ellas estarían conmigo para siempre. — exclamó, mientras forcejeaba y lloraba. 

La enfermera sintió una extraña sensación, podría ser empatía hacia el paciente o sólo asombro por la mente humana. 

— Hace 12 meses, usted abordó a una chica en una parada, llovía… — ella hizo una pausa, creía innecesario contarle algo que el debería saber, pero aún así continuó — la obligó a caminar a su lado, usted la secuestró, la obligó a estar con usted y cuando se embarazo, ella quiso escapar, fue entonces cuando usted la asesinó, al igual que con  las otras…

Aquel hombre enmudeció contempló fijamente el techo, no sabía que responder, pero esbozando una sonrisa dijo.

— Siempre estaremos juntos.   


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